Esos días en los que te levantas y el mundo no te importa lo más mínimo.
Esos días en los que, ni el más rotundo de los truenos, es capaz de evadirte de tu indiferencia.
Esos días en los que, sólo eres capaz de pensar en lo absurdo de ese día.
Esos días en los que te acuestas con un amargo sabor de boca.
Esos días, que jamás nos abandonan.
Esos días, que no hacen más que repetirse.
Esos días, que terminan pasando…
…quedando olvidados, en el más profundo de los olvidos.
